La costa normanda te suele transportar al inicio del siglo XX con pueblos elegantes que miran al mar. Cada uno tiene una historia curiosa que contar y nos encantó visitarlos. Más allá de la visita, algunos proponen auténticas experiencias. A Carmen y a mi nos fascinó un lugar especial situado en Cabourg que nos permitió vivir un tiempo en la Belle Époque. La Villa du Temps retrouvé. ¿No te parece un nombre precioso? Se trata de un guiño a la famosa obra del autor francés Marcel Proust, En busca del tiempo perdido. Este lugar, nos transportó a principios del siglo XX. Una escapada temporal guiada por, nada menos, que el famoso escritor.

Entrar en una postal antigua

A dos pasos del mar, la Villa du Temps retrouvé ilumina su barrio gracias a su preciosa fachada de rombos de ladrillos rojos y ocres. La típica vivienda del litoral normando que, a principios del siglo pasado, se encontraba impresa en postales en blanco y negro, en las que aparecían siluetas vestidas con chaqué, fracs y miriñaques que paseaban por los jardines. Aquel día, adentrarse por los jardines de la villa pisando la gravilla del camino bordeado de tejas que lleva a la casa, fue como entrar en una postal antigua.

Vacaciones inspiradoras

La Villa du Temps retrouvé nos invitó a romper con nuestro día a día para sumergirnos en la atmósfera de aquella época llamada Belle Époque, entre finales del siglo XIX y el principio de la Primera Guerra mundial. Carmen, que es una apasionada de aquel período, me comentó que en esa época, suspendidos entre dos siglos, entre dos guerras, los pueblos costeros normandos se transformaron en pueblos de veraneo. Gracias al ferrocarril, el viajero se convirtió en turista y el escritor Marcel Proust decidió venirse de vacaciones a Cabourg, en la habitación 414 del Grand Hôtel. Ahí es donde escribió, frente al mar, algunas de las páginas más bellas de su obra En busca del tiempo perdido. Su presencia en la Villa es discreta, pero bien real.

Villa du Temps retrouvé Cabourg
En la Villa du Temps retrouvé © Philippe Deneufve

Nace un pueblo de veraneo

Al empezar la visita, el espacio nos da algunas claves acerca de la historia arquitectónica, social y económica de Cabourg. Una animación en una pantalla nos permite descubrir la historia del pueblo. Desde la Edad Media, cuando solo vivían agricultores y pescadores en la aldea hasta la actualidad, con su desarrollo como destino de vacaciones con sus suntuosas villas. Aquí empezó la inmersión. Paseamos, sin prisas, escuchando el crepitante ruido de un disco antiguo bajo la aguja de un gramófono. Un guardia nos dijo que sonaba « Les Plaisirs de la plage » de Félix Mayol. Mientras cantaba, imágenes de archivos desfilaban a nuestro alrededor. ¡Era increíble! Se veía a los parisinos precipitarse en los andenes de la estación para subirse al tren que les acercaba a la costa normanda. Se ve a estos primeros veraneantes, más adelante, disfrutar alegremente de todos estos placeres que ofrecía el verano.

el arte de vivir de la Belle Époque

Todo el arte de vivir de la Belle Époque se refleja en los jardines de invierno, salones de música, salas de juegos y salones de recepción que se suceden. Los decorados, el mobiliario y los objetos expuestos, provenientes de colecciones del Mobiliario Nacional, te sumergen en las preocupaciones de la clase adinerada que podía pasar vacaciones en la costa normanda, sus gustos y sus centros de interés. Numerosos cuadros colocados al estilo del siglo XIX presentan obras y retratos de artistas de la época de Proust como Claude Monet, Jacques-Émile Blanche, René-Xavier Prinet; préstamos de museos nacionales, regionales y de particulares.

Villa du Temps retrouvé Cabourg
Salón de música y ambiente Belle Époque © Philippe Deneufve

Pequeños tesoros por descubrir

La biblioteca nos impresionó. Tener acceso a obras que habrán leído, en su tiempo, famosos huéspedes del Grand Hôtel, es emocionante. Y entre las curiosidades de este lugar, está expuesto un fascinante manuscrito de Marcel Proust anotado, rallado, con papelitos entre las páginas. Múltiples y delicadas sorpresas visuales, sonoras y olfativas nos llamaron la atención a lo largo de este interesante recorrido. La visita nos llevó, entonces, hasta la sala de exposición temporal y acabamos en el jardín alrededor de una de las mesas del salón de té.

Como suelen decir por aquí, se puede vivir sin haber leído En busca del tiempo perdido pero, no acudir a Cabourg, sin visitar la Villa du Temps retrouvé. ¡Y les damos la razón! Esa visita es imprescindible.

Datos prácticos

15 avenue du Président Raymond Poincaré
14390 Cabourg
00 33 2 31 47 44 44
contact@villadutempsretrouve.com
La Villa du Temps retrouvé

Fechas 2021

Apertura del 14 de abril al 11 de noviembre de 2021.
De 11 h a 18 h de miércoles a lunes (festivos incluidos).
En julio y agosto de 11 h a 19 h.

Cerrado del 12 de noviembre de 2021 al 28 de febrero de 2022.
(abierto únicamente bajo reserva al público escolar)

Tarifas 2021

Entrada individual – Tarifa: 8 €
Entrada individual – Tarifa reducida: 6 €
Gratuito para los menores de 18 años
Entrada de grupos (a partir de 10 personas): 5,50 €
Pase Ambassadeurs : 10 €

Los paisajes pintados por los impresionistas

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