Camembert, Livarot, Pont-L’Evêque y Neufchâtel son los cuatro quesos estrella de Normandía. Los encontrarás en todas las mesas de los restaurantes cuando recorras la región. Nos apetecía conocer la historia y los paisajes de estos quesos, desde los prados verdes hasta su elaboración. Para ello, decidimos aprovechar nuestro viaje para seguir “la ruta de los quesos AOP” («Appellation d’Origine Protégée»). Te contamos esta bonita experiencia. 

El Camembert, la estrella de los quesos

¡Llegó el momento de descubrir el pueblo de mi queso francés favorito! El famoso Camembert fue inventado por Marie Harel a finales del siglo XVIII pero se hizo famoso gracias al ingeniero que inventó su caja de madera de álamo que permitió exportarlo fuera de Normandía. «¡Qué historia más bonita! ¡No tenía ni idea!» dijo Carmen sorprendida. 

Paseando por Camembert decidimos acercarnos a la Maison du Camembert, una granja de finales del siglo XVIII convertida en un museo dedicado al queso estrella. Un sitio precioso y muy interesante que nos vino bien antes de acercarnos a la fromagerie Durand, la última quesería en producir el camembert de Normandía con AOP que sigue estando en el pueblo. Esta visita fue un auténtico descubrimiento para nosotros. Nos dimos cuenta que no todos los camemberts son iguales. «¡¿Más de dos litros de leche lleva un camembert?!» dijo Carmen sorprendida. La verdad es que aprendimos muchas cosas. ¡La visita estuvo fenomenal! Al final, pudimos degustar su camembert. ¡Ahora me doy cuenta que no todos los camemberts son iguales!

El Livarot, el coronel

Llegó nuestra segunda etapa, el queso Livarot. Su receta de la Edad Media era el resultado de una curación de 4 a 6 meses. ¡Un queso con carácter, diría yo! Nos contaron que le llamaban también el coronel por las tres tiras de junco que le rodean. ¡Qué curioso! 

Después de un paseo por el tranquilo pueblo de Livarot-Pays-d’Auge nos acercamos a la fromagerie Graindorge. La visita es muy original. A través de una galería acristalada, descubrimos todas las etapas de la elaboración de los quesos observando a los distintos trabajadores y nos explicaron muy buen el tema de las AOP, las denominaciones de origen. Vimos también como ataban las tiras de junco alrededor del Livarot. ¡Qué facilidad! Fue una visita muy interesante. Nos gustó mucho y nos pareció increíble que fuese gratuita. Al final de la visita nos propusieron una degustación de los cuatro quesos con AOP de Normandía. 

© Fromagerie Graindorge
Elaboración del Livarot

El Pont-l’Évêque ¡Queso cuadrado!

La siguiente etapa, fue Pont-L’Évêque y su queso del mismo nombre. Este queso del siglo XIII fue creado por los monjes cistercienses de la región. Nos contaron que este queso servía de moneda de intercambio, de sueldo y de impuesto. ¡Este queso cuadrado tenía mucho valor! Nos encantó descubrir otro queso con historia. 

A pesar de haber sido destruido en un 65% durante la segunda Guerra mundial, Pont-L’Évêque tiene mucho encanto. Disfrutamos mucho paseando por las calles Saint-Michel y Vaucelles descubriendo sus bonitas casas de entramado de madera. Era un domingo de verano así que vimos nuestro segundo mercado. Un mercado “campagnard” ¿Qué será? Preguntó Carmen. Pues un mercado dedicado a los productos y a la artesanía local. La plaza del Tribunal está muy animada con música y bailes tradicionales normandos. ¡Qué ambiente! No nos imaginábamos que los normandos cuidaban tanto de sus tradiciones. Pudimos probar distintas especialidades antes de seguir de ruta hacia la Granja de Spruytte en Saint Philibert des Champs. Una granja familiar que perpetúa la misma receta desde hace cuatro generaciones. ¡Una historia maravillosa!

El Neufchâtel, ¡el queso del corazón!

Nuestra ruta acaba en Neufchâtel-en-Bray con el queso en forma de corazón, el Neufchâtel. Como decía Carmen: «¿Por qué lo habrán creado con esa forma?» Nos contaron que el queso más antiguo de Normandía fue creado en 1035. Cuentan que las jóvenes del país de Bray regalaban este queso en forma de corazón a los soldados ingleses durante la Guerra de los cien años. 

Nos encantó pasear por el bonito pueblo de Neufchâtel-en-Bray siguiendo los 16 cartelitos dedicados al patrimonio de Neufchâtel hasta la Segunda Guerra mundial. ¡Una idea fantástica para no perderse nada! Además, tuvimos la suerte de coincidir con el mercado que se celebra cada sábado. Pudimos descubrir sus productos locales y su artesanía. Más adelante, en la plaza del 11 noviembre, entramos en la zona de los quesos donde pudimos degustar el queso neufchâtel con AOP. ¡Riquísimo! A unos 30 km de Neufchâtel-en-Bray nos acercamos al Domaine de Merval para visitar su explotación 100% biológica. Al llegar, descubrimos un castillo del siglo XVII rodeado de extensas praderas. ¡Una preciosidad! Gracias a sus 80 vacas normandas elaboran un neufchâtel de gran calidad. La visita fue muy interesante. ‘Este queso ya no tiene secretos para nosotros!

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El camembert de granja del Champ Secret

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La ruta de la sidra en Normandía

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