La costa de Nacre fue el escenario de uno de los eventos más importante de nuestra Historia, el Desembarco. Un evento tan impactante que esta preciosa costa quedó para siempre relacionada con la Segunda Guerra mundial borrando su pasado tranquilo de destino de moda con la aparición de los baños de mar, sus largas playas de arena fina y sus preciosas casas de estilo Belle Époque. Una gran sorpresa para los que vienen, como nosotros en familia, a descubrir un libro de historia a cielo abierto. Paseos en bicis o andando, visitamos pueblecitos elegantes que reflejan una época feliz anterior a los horrores de una guerra sin precedente.

Costa de Nacre
Costa de Nacre – ©D. Martins

Unas playas con historia

Decidimos visitar las playas del Desembarco con los niños para explicarles el impacto de la Segunda Guerra mundial. El 6 de junio de 1944, más de 7000 barcos con 150.000 soldados aliados, la flota más grande nunca reunida en el mundo, asaltan esta costa de Normandía. Los monumentos conmemorativos, los vestigios del Día D y los museos dedicados al acontecimiento marcan el ritmo del paseo por la costa entre Sword Beach y Utah Beach. Cinco playas que se quedaron para siempre con el nombre en código de las operaciones de la época y la historia de las guarniciones americanas, británicas y canadienses destinadas a estos sectores. Un emocionante paseo en familia que recuerda el valor de estos hombres.

Saint-Aubin-sur-mer
Saint-Aubin-sur-mer – ©D. Martins

Inmersión en el siglo XIX

Más allá de las huellas del Desembarco, nos sorprendió agradablemente una Normandía elegante con preciosas casas construidas en el siglo XIX con el desarrollo del ferrocarril y la aparición de la moda de los baños de mar. Los pueblos pesqueros se convierten poco a poco en elegantes pueblos de veraneo con jardines y elegantes casas de estilo Belle-Époque que dominan el mar. ¡Qué contraste increíble! Courseulles-sur-mer, Bernières-sur-mer, Saint-Aubin-sur-mer, Langrune-sur-mer, Luc-sur-mer y, más al oeste, Hermanville-sur-mer y Lion-sur-mer ofrecen una Normandía ideal para viajar con peques. Estos pueblecitos con encanto, tranquilos y con largas playas de arena fina están bordeados por un largo paseo marítimo y sus elegantes casas del siglo XIX. Las callejuelas hacia el interior esconden tiendecitas de productos típicos y de souvenirs y pequeños restaurantes con agradables terrazas.

Saint-Aubin-sur-mer
Saint-Aubin-sur-mer – ©D. Martins

Un paseo en bici en familia

En esta parte de Normandía el mejor medio de transporte es la bici. Decidimos descubrir la costa a golpe de pedaleo así que alquilamos unas bicis para disfrutar de todos los rincones y poder parar donde nos apetecioera. Empezamos nuestro recorrido en la oficina de turismo de Saint-Aubin-sur-mer donde nos dieron un mapa para localizar el itinerario que recorre en parte la costa y el interior de los pueblos. Un recorrido fácil y seguro para ir en familia. El paseo marítimo de Saint-Aubin-sur-mer permite los paseos en bici a ciertas horas de menos afluencia. Nos encantó ver las elegantes casas estrechas alineadas frente al mar, las callejuelas florecidas y las típicas cabañas de playa de madera blanca. Los niños disfrutaron observando la marea que bajaba conforme pedaleábamos y los perros felices que nos cruzábamos.

Niños en la costa de Nacre
Niños en la costa de Nacre – ©D. Martins

El itinerario nos acercó después a Langrune-sur-mer circulando por sus callejuelas de casas de piedra y un tramo de paseo entre árboles hasta llegar a Luc-sur-mer. Un pueblo encantador en el que encontramos un precioso jardín accesible pasando el arco del ayuntamiento. Un lugar ideal para hacer una pausa con peques. En él, exponen el esqueleto de una ballena de 19m que encalló en la playa en 1885 y se puede visitar un museo dedicado al cetáceo. En el jardín, los niños disfrutaron también de columpios y de los animales de granja que viven ahí. ¡Nos encantó este jardín arbolado! 

Costa de Nacre
Costa de Nacre – ©D. Martins

Las villas Art Nouveau de la costa normanda

Nuestro paseo siguió hacia el este por el interior hasta retornar a la costa con los pueblos de Hermanville-sur-mer y Lion-sur-mer. Estos pueblos reflejan otra realidad del siglo XIX. El itinerario para bicis hasta Ouistreham está bordeado, por un lado, por amplias playas y, por el otro, elegantes villas construidas por ricas familias del siglo XIX ofreciendo una impresionante diversidad de estilos que recorren un siglo de arquitectura costera. ¡Una maravilla! ¡Parece mentira que estas treinta villas sobrevivieran a los bombardeos de la Segunda Guerra mundial! Nos encantó la villa La Bluette, clasificada como Monumento Histórico, con su curiosa fachada con conchas y guijarros. Cada villa tiene su nombre, su peculiaridad y su historia como Les Tamaris, la copia de una casa solariega escocesa que sirvió de escenario a parte de la película Tess de Roman Polanski o Le Korrigan y La Néva que fueron sedes de la armada alemana durante la Segunda Guerra mundial. 

Costa de Nacre
Costa de Nacre – ©D. Martins

El itinerario para bicis está, además, salpicado de puestos y terracitas para tomar algo o comer un tentempié. Unas pausas ideales para disfrutar del paisaje y retomar fuerzas antes de regresar. ¡Hemos vivido una preciosa experiencia! 

Costa de Nacre
Costa de Nacre – ©D. Martins

Las vías verdes más bellas en familia

Las vías verdes más bellas en familia

Del huerto al plato en el castillo de Miromesnil

Del huerto al plato en el castillo de Miromesnil

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