Trouville, Deauville y la Costa Fleurie

Trouville ha sido durante mucho tiempo un pueblo de pescadores, en el que se reunían los pintores en búsqueda de autenticidad y solitud como Corot, Isabey o Mozin, y escritores como Dumas o Flaubert. Se convierte en playa de moda únicamente a partir de 1840; poco antes de que el duque de Morny cree de la nada, del otro lado de la Touques, el pueblo de veraneo de Deauville, destinado a una clientela aún más adinerada.

Deauville y Trouville

La fama de las hermanas gemelas eclipsa pronto la de Dieppe y Etretat. Razones para este éxito: el clima, más suave en el sur que en el norte del Sena, el atractivo de las grandes playas de arena fina y la apertura en 1863 de la línea de ferrocarril Paris-Deauville. La presencia de una clientela adinerada atrae a los pintores que, a menudo sin dinero, ven ahí la oportunidad de mejorar su día a día. Boudin, que se muere de hambre en Honfleur, es el primero en aprovechar. Bajo los consejos de Isabey, inventa las « escenas de playa », pequeños lienzos con encanto en los que retrata bellas damas con miriñaque y bellos hombres bien vestidos. Pronto, todos sus amigos, como Courbet, Jongkind, Monet, el americano Whistler o Caillebotte vendrán. Otros artistas irán a explorar tierras más salvajes como Huet, Troyon y Riesener formando un círculo de amigos que recorren el valle de la Touques; Degas escala los acantilados entre dives y Villers de donde trae maravillosos pasteles.

Boudin inventa las « escenas de playa », pequeños lienzos con encanto en los que retrata bellas damas con miriñaque y bellos hombres bien vestidos.

Trouville

En 1825, cuando Mozin descubre Trouville, solo se trata de una aldea de pescadores, cuya autenticidad atrae a los pintores enamorados de la naturaleza. Trouville se transforma en un pueblo de veraneo que será considerado como la « Reina de las playas ». La moda de los baños de mar ha comenzado y verá desembarcar a los pintores siguiendo a los veraneantes.

> El museo de Trouville

El museo expone de forma permanente obras de Mozin, acuarelas de Boudin y carteles de Savignac. El famoso cartelista sirvió a Trouville, hasta tal punto que el paseo de madera fue renombrado con su nombre. También expone una espléndida acuarela de Van Dongen, Bañista en Deauville.

> La playa de Trouville

En el siglo XIX, en los periódicos, hablábamos de esta playa como la más bella de Francia con su arena suave y fina. En el cuadro de Mozin. La playa a marea alta con fuerte viento, las primeras cabinas aparecen. Pronto, la primera línea de playa se llena de hermosos palacetes. El paseo de madera instalado en 1867, que tienen un papel central en el cuadro de Monet, La playa en Trouville, se convierte en el lugar de paseo favorito de la alta sociedad.

> Los palacetes

Paseando a lo largo del famoso paseo que comienza por su extravagante pero encantador casino, se pueden admirar bonitos ejemplos de los magníficos palacetes construidos en primera línea de playa. El paseo de Savignac concluye con la villa Esmeralda, la villa Persane y la torre Malakoff. Subiendo algunos peldaños, descubrimos las Rocas Negras, un prestigioso palacete transformado desde entonces en residencia.

En el siglo XIX, en los periódicos, hablábamos de esta playa como la más bella de Francia con su arena suave y fina.

Deauville

Gracias a Boudin, que sigue a su rica clientela, podemos ver, casi en directo, su transformación en destino de veraneo con la apertura del casino, del hipódromo… Él mismo se compra un casa en Deauville, frente al mar, para poder ir al pueblo en cualquier época del año y disfrutar de todos los colores.

> La casa Eugène-Boudin

Bonita casa de entramados de madera con su porche que fue construida por Eugène Boudin. No se puede visitar.

> La playa de Deauville

Después de Boudin, que la representa de mil maneras, la playa de Deauville – una de las más bellas de Normandía – fue pintada por numerosos artistas. Las sombrillas multicolores añaden un toque fotogénico, hasta el punto de haberse convertido en el símbolo del pueblo. El paseo marítimo de madera, otro símbolo impactante, bordea la playa sobre un poco más de 1 km. Observamos también el patio lleno de flores de los baños públicos y los magníficos Baños pompeyanos.

> El casino y los palacetes de primera línea de playa

Boudin nos permite asistir en julio de 1864, a los eventos representados en sus cuadros La inauguración del casino de Deauville y Un concierto en el casino de Deauville. Rápidamente, la primera línea de playa se llena de palacetes, como El palacete de la señora de Morny, pintado al año siguiente por Courbet. ¡Es el favorito del pueblo costero, todas las bellas mujeres quieren ser retratadas por él!

> Hipódromo de la Touques

Boudin está también presente en la apertura del hipódromo. Con algunos toques de acuarela, nos hace partícipes en las Carreras en Deauville. Más adelante, el Paddock en Deauville será uno de los temas favoritos de Dufy.

El paseo marítimo de madera, otro símbolo impactante, bordea la playa sobre un poco más de 1 km.

Contactos y enlaces útiles

> Oficina de turismo de Trouville

>Oficina de turismo de Deauville

> Oficina de turismo de Cabourg

 

En los alrededores de Deauville

Houlgate, Dives-sur-Mer, Saint-Germain de Livet, etc. Muchos lugares en los alrededores de Deauville inspiraron a estos pintores.

Cabourg

Algunos años antes de Deauville, en 1853, el pueblo costero de Cabourg se transforma en destino de veraneo. Se dibuja un plano en forma de abanico cuyas arterias llevan todas al Gran Hotel y el Casino implantados en primera línea de playa. Un dique-paseo, el más largo de Europa (¡cerca de 4 km!), permite a la bella sociedad mirar y mostrarse. Prinet, con mucha sutileza y encanto, lo evoca en pinturas que representan Caballeros en la playa, elegantes mujeres en la Playa de Cabourg o la bonita Villa Montebello.

> La primera línea de playa y el casco antiguo

Si bien la mayoría de los palacetes son de la « Belle-Epoque », existen algunos de la época Napoleón III… Cabourg queda íntimamente unido a Marcel Proust dónde escribió, rebautizada como Balbec, las más bellas páginas de su En búsqueda del tiempo perdido.