Nacida a mediados de los años 70, la denominación Petites Cités de Caractère (Pequeños Pueblos con Carácter) recompensa a los pueblos que tienen un patrimonio notable. Desde Bellême hasta Sées, descubre estos pequeños pueblos muy normandos.

Touques

Avec son port qui débouchait directement sur la mer, Touques était un centre économique important au Moyen Age. De cette période faste, la ville a conservé quelques précieux vestiges dont l’église Saint Pierre du XIe siècle, bel exemple de construction romane et des halles du XVe siècle.

Bellême

Edificada sobre un espolón rocoso, en la linde de un bosque cuyo sotobosque es rico en champiñones, Bellême conserva numerosos vestigios del pasado. Entre ellos destacan el pórtico del siglo XV de la ciudad amurallada y las antiguas casas con sus fachadas de los siglos XVII y XVIII.

Domfront

Domfront
Domfront © Stéphane Maurice

Domfront ha sabido preservar su carácter medieval a lo largo de los siglos: casas con entramados de madera, callejuelas adoquinadas bordeadas de torres de defensa y palacetes urbanos. Todo ello sin olvidar los vestigios de su torre del homenaje y la iglesia Notre-Dame-sur-l’Eau, un bello ejemplo de arquitectura romana normanda.

Écouché

Antiguo pueblo fortificado, Écouché era una etapa para los peregrinos que se acercaban al Monte Saint-Michel en la Edad Media. A pesar de haber sufrido los combates de la Liberación en agosto de 1944, las callejuelas situadas alrededor de su iglesia gótica todavía hoy en día dejan entrever pequeños palacetes urbanos con sus bonitas torrecillas.

Sées

Plaza fuerte romana y luego sede episcopal a partir del siglo IV, Sées, ciudad muy afectada por las invasiones vikingas, se reconstruyó alrededor de tres burgos distintos en el siglo X. Ciudad hospital durante la batalla de Normandía en 1944, Sées se salvó de los bombardeos. La catedral, obra maestra de la arquitectura gótica, domina la ciudad y sus barrios antiguos.

La Perrière

La Perrière
La Perrière © Ben Collier

Este pueblo, construido en un brazo rocoso considerado como Espacio Natural, domina la campiña del Perche. Importante lugar en la fabricación de bordados de calado en red hasta 1870, sus callejuelas y sus numerosos edificios de los siglos XVI y XVII con sus fachadas coloridas dan testimonio de su rico pasado.

Le Sap

El pueblo se desarrolló a finales del siglo XI alrededor del imponente Fuerte Montpellier del que quedan importantes restos. Construido en la encrucijada del País de Auge y del País de Ouche, el pueblo presenta casas típicas de ladrillos rojos y bellas mansiones con entramado de madera, todas ellas construidas entre la Edad Media y el siglo XIX.

Mortagne-au-Perche

Couple dans les ruelles de Mortagne-au-Perche
Mortagne-au-Perche © Teddy Verneuil

Capital de la morcilla negra, pueblo natal del filósofo Alain, este antiguo pueblo amurallado desvela, entre callejas y callejuelas adoquinadas, bonitas viviendas, palacetes urbanos, pequeños jardines cercados… Así como algunos vestigios como la puerta de Saint-Denis, la cripta de Saint-André, el claustro y la capilla de Saint-François…

Longny-au-Perche

Fundado a partir del siglo XI, el pueblo se enriqueció gracias a la industria del hierro y al comercio. Dominado por la flecha de su iglesia y su capilla, joya del Renacimiento, Longny-au-Perche conserva una arquitectura típica del Perche y de las antiguas casas con entramado de madera. 

Saint-Céneri-le-Gérei

Saint-Céneri-le-Gérei
Saint-Céneri-le-Gérei © Teddy Verneuil

En el corazón de los Alpes Mancelles, este pueblo pintoresco con su puente que cruza el pequeño río, las bonitas casas de piedra, la iglesia románica dotada de espléndidos frescos de los siglos XII y XIV y la capilla gótica del Petit Saint-Céneri inspiraron a numerosos pintores famosos como Corot, Courbet… Todos estos detalles incitan a plácidos paseos.

Saint-Pair-sur-Mer

Saint-Pair-sur-Mer es uno de los pueblos costeros más antiguos de la bahía del Monte Saint-Michel. Colonizado en el siglo X por los escandinavos y posteriormente administrado por los monjes del Monte Saint-Michel, la ciudad prospera antes de ser destronada por Granville en el siglo XV. Renació en el siglo XIX gracias a la moda de los baños de mar.

Bricquebec-en-Cotentin

Fundado con la llegada de los vikingos y después de un pasado tumultuoso, el pueblo se convirtió en un centro económico importante en el siglo XV. Edificado entre los siglos XI y XV y, por tanto, testimonio de esa época, el viejo castillo, con su alta torre del homenaje poligonal y su inmensa sala señorial de época románica, domina el burgo.


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