A lo largo de nuestro viaje por Normandía, hemos descubierto una costa maravillosa con largas playas y hermosos pueblos pesqueros. El mar, el sonido de las olas rompiendo en la orilla, una hermosa puesta de sol, y tú y tu pareja caminando por la playa. Al final de nuestra maravillosa ruta por Normandía decidimos añadir unos días de playa para descansar y recordar todo lo que habíamos visto antes de regresar a España. Más romántico, ¡imposible!

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1.

1er día

Comenzamos esta ruta romántica con una visita a Veules-les-Roses, uno de los pueblos más hermosos de Francia. Paseamos pos sus calles y las orillas de su río. ¡Es como si estuviéramos en un decorado de película! «¡No me extrañaría ver aparecer a unos elfos o unos hobbits por aquí!», se reía Carmen. Es increíble, ¡qué tranquilidad y cuánta belleza!

Bordeando la costa de Albâtre, nos paramos en Fécamp. En este pueblo costero lleno de encanto y autenticidad, pudimos disfrutar de un agradable paseo junto al mar. Aprovechamos para visitar el Palacio Benedictino, un maravilloso edificio del siglo XIX en el que pudimos probar una de las especialidades normandas, el delicioso licor Bénédictine. ¡Qué descubrimiento! Un licor de hierbas que inventaron los benedictinos a principios del siglo XVI.

A pocos kilómetros de Fécamp, quedamos fascinados con el pequeño pueblo de Les Petites-Dalles y sus hermosas casas de principios del siglo XX. «¡Se tenía que vivir bien en la Belle Époque!», comentó Carmen.

Por la tarde llegamos a Étretat, ¡una de nuestras paradas favoritas! Este lugar cautiva por su gran belleza. Nos encantó la suave playa de guijarros dominada por los altos acantilados blancos. ¡Un auténtico paraíso natural!

Nos alojamos en Étretat.

1er día
© Fotolia.com
2.

2° día

Siguiendo la costa, pudimos hacer paradas según nos apetecía hasta llegar al emblemático pueblecito de Honfleur. Cuando descubrimos su puerto viejo, entendimos por qué ha sido, durante mucho tiempo, una fuente de inspiración para los artistas. ¡Qué bonito sitio! Aprovechamos para tomar un aperitivo en una de sus terrazas antes de seguir hasta Deauville.

Esta parada fue una de las más elegantes de nuestra ruta. Pudimos pasear por el mítico paseo marítimo de tablas bordeado de cabañas marcadas con nombres de estrellas de cine estadounidense, por un lado, y las famosas y coloridas sombrillas, por el otro. Nos enteramos de que celebran un festival importante dedicado al cine americano. ¡Una etapa de cine!

Pasamos la noche en Deauville.

2° día
Les planches de Deauville © Lamax - Fotolia.com
3.

3er día

Por la mañana nos acercamos a la playa de Houlgate, con su espléndido patrimonio arquitectónico y sus palacetes de finales del siglo XIX. Paseamos descalzos por la arena. «¡Qué cabañas de playa de rayas rojas y blancas tan bonitas!», subrayó Carmen.

Seguimos hacia el hermoso pueblo de Cabourg, donde pasamos una estancia inolvidable. Al descubrir sus calles, ahora entendemos por qué la llaman “la romántica”. ¡Aquí todo es elegante! Sus grandes mansiones, sus edificios del estilo de la Belle Époque, su casino, su larga playa de arena con sus sombrillas de rayas azules y blancas… ¡Nada desentona!

Nos alojamos en Cabourg.

3er día
Playa de Cabourg © Anibas Photography - Sabina Lorkin

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