La Bahía del Mont-Saint-Michel

Las costas meridionales de la Mancha atrajeron rápidamente a los pintores en búsqueda de luz y lugares pintorescos. Todos vinieron para trabajar sobre el motivo, en paisajes naturales de una gran belleza con, a veces, una impronta salvaje debida a las tormentas.

El final del siglo vio la llegada de nuevos exploradores con la pretensión, totalmente legítima, de superar al impresionismo. Entre ellos estaban el divisionista Signac, el nabí Maurice Denis (nativo de Granville) y el fauvista Valtat. De este mantillo de modernidad surgirán creadores tan inclasificables como el pintor Dufresne o el modisto Christian Dior.

Avranches

Plaza fuerte de los duques de Normandía, la reputación de Avranches se remonta lejos en el tiempo. Su nombre no se puede separar del Mont-Saint-Michel hasta tal punto que los extraordinarios manuscritos caligrafiados y decorados por los monjes están conservados en el Scriptorium de Avranches. Al salir del Scriptorium podéis daros un paseo por el casco antiguo de la ciudad hasta la basílica de Saint-Gervais, donde se conserva el famoso cráneo atravesado por el dedo de San Miguel.

granville

Los balos en el mar son muy antiguos en Granville cuya playa se encuentra en pleno corazón de la ciudad. Tanto Naturalista como realistas se muestran sensibles al carácter salvaje del lugar y a la fuerza de los elementos que percuten el promontorio rocoso. Rousseau presenta en la Feria de 1833 su obra Vista de las costas de Granville, criticada por el jurado por su falta de acabado. ¡Este reproche será comúnmente dirigido a los impresionistas ! Corot vino para pintar el cuadro“Bateaux de pêche chahutés par les flots” y Courbet, que escapó de los fastos de Deauville, vino para pintar los « paisajes marinos » exentos de vida y cualquier animación estival.

La visita de los apasionantes museos que existen en Granville os proporcionará la ocasión para descubrir esta antigua ciudad de corsarios, repleta de encanto con su arquitectura de granito, sus callejuelas bordeadas con bellos palacetes y sus modestas casas de pescadores.

> El Museo del Vieux-Granville

Es un museo etnográfico con vocación regionalista. La sección dedicada a la pintura reúne obras de pintores nacidos en Granville como L’huillier, el profesor de Dufy, Friesz y Marquet en la escuela de Bellas Artes de Le Havre. También se pueden encontrar obras inspiradas en la ciudad como La Plage de Granville pintada por Isabey, o en otros lugares de la región, como “Les Cascades de Mortain” de Courbet, sin niguna duda el gancho de la colección.

> El Museo de Arte moderno Richard-Anacréon

Este museo debe su nombre al gran librero parisino del siglo XX originario de Granville, Richard Anacréon, que reunió y cuidó como un tesoro, con mucho gusto e intuición, una formidable colección de pinturas, esculturas, diseños y gravados que legó a su muerte a su ciudad natal. Enriquecida con adquisiciones municipales, bajo el tema « Arte y escritura » forma un conjunto excepcional de arte contemporáneo. También hay que mencionar los nombres de neoimpresionistas como Signac, Cross y Luce, de fovistas como Derain, Dufy, Vlaminck, así como el de Picasso y el de escultores como Rodin y Bourdelle.

El Mont-Saint-Michel

Le Couesnon, en su locura, puso el Mont en Normandía”. Ningún Normando que se precie podrá olvidar esta frase. Aislado del continente, rodeado por arenas movedizas y a menudo rodeado de una bruma que cae rápidamente, el Mont es atacado dos veces al día por la marea que se precipita a la velocidad de un caballo al galope. Con las grandes mareas, el agua puede retirarse del fondo de la bahía hasta 18 km.

Todo esto no ha hecho más que aumentar el apetito de los paisajistas. Cotman es el primero de lo acuarelistas ingleses que se interesó por Mont-Saint-Michel, rápidamente seguido por Turner y muchos otros de sus compatriotas. A continuación fue el turno del romántico Isabey de interesarse por el Mont seguido por Corot y después Rousseau. Los impresionistas ignoraron el Mont, sin duda porque era demasiado romántico para sus ojos. Pero los neoimpresionistas se interesaron de nuevo, tanto Valtat como Signac que realizó, a partir de bocetos hechos in situ, cinco cuadros del Mont-Saint-Michel, representado a diferentes horas del día y con diferente luz. El principio de la serie es el mismo que el de Monet, pero la técnica puntillista utilizada se corresponde con la inventada diez años antes por su amigo Seurat.

> Paseo por el Mont

Esta ciudad medieval acoge cada año a cerca de 3.5 millones de visitantes, Al cruzar la puerta del Rey dotada con un puente levadizo, os encontráis con la Grande Rue con sus museos, tiendas de recuerdos y sus casas de los siglos VX y XVI. Habrá que ascender el importante desnivel para alcanzar la Maravilla y la Abadía. Finalmente, podremos volver a bajar por el camino de las murallas o por el camino de ronda salpicado con pequeños jardines.

En los alrededores del Mont-Saint-Michel

> Genêts

Muchas de las travesías de la bahía del Mont-Saint-Michel salen desde la lengua de arena de Andaine y desde las inmensas playas de arena fina. ¿Qué tiene de sorprendente que los pintores, subyugados por la « maravilla de las maravillas », se instalaran en Genêts, un pueblo un poco austero, de calles estrechas y casas de piedra? Suzanne Valadon estaba encantada con su pequeña casa con una escalera exterior. Se lanzó a pintar siguiendo los consejos de Lautrec. Sus paisajes de estilo impresionista, contrastan con una obra dedicada a las formas, a los volúmenes y a la construcción. Su “Place du village de Genêts” está cerca de las obras de su hijo, el inclasificable Utrillo.

> La travesía de bahía

Se necesita obligatoriamente un guía acreditado. Existen diferentes tipos de travesías. La excursión se hace con los pies desnudos.