Cherbourg-en-Cotentin, el Cotentin y Saint-Lô

Millet es a Baja Normandía lo que Monet es a la Alta : un monumento. Para Van Gogh « no es Monet sino Millet le pintor esencialmente moderno gracias a quien el horizonte se ha despejado para muchos». Nació y creció en la aldea de Gruchy, frente al mar.

Cherbourg-en-Cotentin

Millet es sin duda, junto con Courbet, el jefe de filas del realismo, pero algunos de sus cuadros, como Le Castel Vendon, anuncian el impresionismo. Además están todos los demás, aquellos que se sienten atraídos por los paisajes salvajes del Cotentin como Guillemet y Boudin, que posaron su caballete en Saint-Vaast-la-Hougue o Signac y Valtat en Barfleur e incluso Corot en Saint-Lô.

Millet recibe en Cherbourg-en-Cotentin su primera formación, en el taller de Bon Mouchel después en el de Langlois pero sobre todo en el museo, que abrió sus puertas (1835) dónde copió a los maestros pero en particular a Poussin. En el apartamento de calle Tour-Carrée pintó su famosa obra Lechera normanda al igual que el admirable Castel Vendon, una roca dominando el mar cerca de Gruchy.

> El museo Thomas-Henry

Aparte del Louvre, el museo de Cherbourg-en-Cotentin ofrece la colección francesa más bella de Millet. Se reveló desde el principio como un retratista remarcable, como atestiguan el Retrato de Armand Ono, su cuñado, el desnudo de su mujer Pauline. Su obras Vistas de los acantilados de la Hague, pintada con anchos brochazos y Tormenta anuncian al gran paisajista. También se puede admirar su remarcable Caridad, recientemente adquirida y contemporánea del Angélus, delante de la cual toda Francia cristiana se ha arrodillado. El museo también destaca a algunos artistas del Cotentin. También hay que destacar el maravillosos Retorno de la pesca de Boudin.

En los alrededores de Cherbourg-en-Cotentin

Urville-Nacqueville

Desde el siglo XIX es la playa favorita de los habitantes de Cherbourg-en-Cotentin, que llegan en tranvía para pasar el día. La maravillosa obra de Millet El mar visto desde las alturas de Landemer ofrece una vista lejana de esta orilla.

Gréville-Hague

El pueblo de Gréville-Hague ofrece una infinita variedad de paisajes a cual más cautivador. Está la vieja iglesia, que reina en el centro del pueblo, las aldeas interiores, las orillas que se extienden sobre más de 6 km, con costas escarpadas y altos acantilados. Y además, está la aldea de Gruchy, que desciende hasta el mar, entre las rocas, helechos y brezos, donde vivía la familia Millet, modestos trabajadores, piadosos y cultos.

> La iglesia Sainte-Colombe

Refugiado en su tierra de nacimiento durante la guerra de 1870, Millet centra su atención en los edificios más antiguos de la región. Por su monumental simplicidad, la Iglesia Gréville, que data del siglo XII, es el símbolo de la eternidad que ambiciona representar.

> La aldea de Gruchy y la casa natal de Jean-François Millet

La aldea en la que Millet vivió hasta sus 21 años merece, por si misma, ser visitada y en particular los caminos campo a través que descienden hasta el mar. Descubrimos la casa natal de Jean-François Millet, el edificio que frecuentemente pintó se ha convertido hoy en día en museo, dedicado al universo del pintor a través de un recorrido temático. Conoceréis todo (o casi todo) sobre su infancia rural, su vida, su obra y sobre el increíble éxito conocido por el pintor de el Ángelus y las Espigadoras tras su muerte.

Le Nez de Jobourg

Este es el nombre que le damos a los acantilados más altos de la Europa continental. En el pueblo se pueblo contemplar una magnífica iglesia del siglo XII con su típico campanario de la región de la Hague. En una carta, Millet manifestaba su pena por no haber podido pintarla « porque es de aquellas cuya fisionomía nos transporta al pasado. Parece que por ella no pasan los años ».

Vauville

Tras los relieves escarpados de la Hague, la bahía de Vauville aparece como un remanso de paz, a imagen del magnífico jardín botánico que rodea el castillo. Incluso si el Priorato de Vauville parece apacible, Millet era especialmente receptivo a los cuentos y leyendas fantásticas.

> El jardín botánico del castillo de Vauville

Situada frente al mar, esta joya vegetal acoge hoy en día a más de 900 especies, de hoja perenne y a menudo del hemisferio austral.

Saint-Lô

Corot pintó increíbles Vistas generales de la prefectura de la Mancha con 24 años de distancia entre ellas.

> El Museo de Bellas Artes

Moderno y espacioso, el museo de Saint-Lô ofrece una pequeña, pero interesante representación del arte del siglo XIX, destacando por encima de todas dos obras de Corot, El Estanque y sobre todo Homero y los Pastores, una obra histórica alabada por Baudelaire y ofrecida al museo por el mismo Corot. Entre las obras más importantes podemos encontrar, « Académie d’homme », obra pintada en su juventud por Millet, « Paysage de rivière » de Rousseau, un gran lienzo de Boudin, « Le Havre : Coucher de soleil à marée basse » de un tamaño increíble para este amante de los formatos pequeños.

Saint-Vaast-la-Hougue

Saint-Vaast, originalmente puerto pesquero, se ha transformado poco a poco en un lugar de veraneo. Los veraneantes son seducidos por la dulzura de su microclima, que hace eclosionar las fucsias, mimosas y las palmeras y por el sabor de las ostras. Los pintores eran atraídos por la transparencia de la luz, por el movimiento de sus cielos y por lo pintoresco del lugar. Boudin fue cautivado por las nubes que persigue desde los muelles del puerto hasta la ensenada de Cul-de-Loup.

> El museo Paul-José-Gosselin

Paul-José Gosselin abrió en su taller este museo (o este anti-museo) para presentar su obra. Artista comprometido, sabe representar las luces de su región con un estilo proveniente del impresionismo pero, sobre todo, revisando la historia a través de inmensos, brillantes, líricos históricos y en ocasiones violentos frescos.

Barfleur

Es el puerto más bonito de la Mancha, conocido como « la perla del Valle de Saire ». Todo está preparado para seducir a los pintores desde la belleza del lugar, dominado por la iglesia de San Nicolas, hasta la animación del puerto a la hora en la que los marineros desembarcan los mejillones (los famosos « Blondes de Barfleur ») pasando por supuesto por los vestigios de un pasado glorioso como el convento de los Agustinos, el hotel Le Conquérant o las inmensas playas de arena fina.

Signac pinto El faro de Gatteville, un boceto conservado en el museo de Cherbourg. Otros muchos pintores pasaron por la región como el Americano Boggs, Valtat, natural de Dieppe o Moteley, originario de Caen.

Desde Gatteville, siguiendo la ruta costera que llega hasta Cherbourg se puede disfrutar de unas vistas sobrecogedoras en varios puntos. No te puedes perder el Cabo Lévi con su faro dominante ni la ensenada del Brick bañada por aguas azul turquesa.

> La Galeria Drak’arts

Galería de arte que expone numerosos lienzos impresionistas de pintores de la región.